La pintura acrílica es una técnica que emplea los mismos pigmentos usados en óleo o acuarela pero diluidos en un aglutinante acrílico conformado por una resina sintética por lo que es una pintura soluble en agua. Su secado es rápido y el acabado mate (menos medio acrílico) o brillante (más medio). Es resistente, estable siendo la técnica que presenta menos problemas para conservarse.
La pintura acrílica tiene otra ventaja: se puede aplicar sobre cualquier soporte absorbente,: lienzo, madera, papel, cartón, tablex, plástico, cristla, aluminio, arcilla cocida, cerámica….directamente o como imprimación en un medio acrílico con blanco de titanio o gesso. Permite empastes de mayor resistencia que el óleo, el cual tiende a cuartearse.
Esta técnica se asocia al Arte contemporáneo sobre todo desde la década de los cincuenta, principalmente en el ámbito americano del expresionismo abstracto (Pollock, Rothko…) y entre los pintores de los valores geométricos y del Pop Art (Wesselmann…).
Los acrílicos tienen su magia. Se consiguen efectos similares a la acuarela, óleo o gouache o témpera según el agua que se utilice, siendo dificil de diferenciar con que técnica ha sido realizada la obra.
Al ser una pintura de secado rápido, el artista tiene que demostrar rapidez en la elaboración de la pintura por lo que se utiliza especialmente en pintura al aire libre. Cuando se ha trabajado con óleo y se descubre el acrílico resulta complicado al principio su uso, pero cuando lo utilizas con efectos de óleo con medios que retrasen el secado, la creación de una obra es igual de espectacular.